en 1493 marcó un punto de inflexión radical. El doctor Diego Álvarez Chanca descubrió que las supuestas heridas de guerra del cacique Guacanagarix eran, en realidad, hematomas fingidos o inexistentes.
Este engaño confirmó las sospechas de los españoles: el cacique no había defendido el Fuerte Navidad de los ataques de otros grupos (como los caribes), sino que probablemente fue cómplice o responsable de la masacre de los 39 hombres que Colón dejó allí.
Las consecuencias de este hallazgo fueron determinantes:
- Fin de la confianza: Se pasó de una alianza diplomática inicial a un estado de sospecha permanente.
- Justificación de la fuerza: El evento sirvió como argumento moral para abandonar el trato pacífico e iniciar una conquista militar más agresiva.
- Cambio de estatus: Los taínos dejaron de ser vistos únicamente como "buenos salvajes" para ser tratados como enemigos potenciales, lo que aceleró la implantación del sistema de encomiendas.


















