El fragmento que compartes describe con mucha precisión la crisis de identidad y el aislamiento emocional que sufrían los judeoconversos en esa época, utilizando el arte (los retratos de Igoa Chanca) como un espejo de esa fragmentación interna.
Para validar o enriquecer tu hipótesis basada en la parte emocional, podemos desglosar cómo se construía esa psicología del converso:
- Vivir en la sospecha permanente: No bastaba con bautizarse; los "cristianos viejos" desconfiaban de la sinceridad de la conversión. Esto generaba un estado de alerta constante y miedo a ser denunciado a la Inquisición, lo que explica esa "mirada profunda" y vigilante en los retratos.
- La pérdida de pertenencia: El converso dejaba de ser plenamente aceptado por su antigua comunidad judía y era rechazado o mirado con recelo por la cristiana. Es la definición absoluta de estar "atrapado entre dos mundos".
- La ciencia como refugio y peligro: Para un hombre de ciencia, la racionalidad chocaba constantemente con el dogmatismo religioso de la época. Sus conocimientos y su origen lo convertían en un blanco doblemente expuesto al escrutinio.
- El misticismo como escape: La melancolía y el misticismo que mencionas suelen ser respuestas emocionales a la imposibilidad de expresar la propia verdad en el mundo exterior; la fe o la filosofía se vuelven interiores, secretas y fragmentadas.









