El doctor Diego Álvarez Chanca fue el primer médico científico del Nuevo Mundo, cuya labor incansable durante el segundo viaje de Cristóbal Colón en 1493 contuvo los estragos de la primera epidemia americana en La Isabela. Su histórica intervención médica, marcada por el miedo, la muerte y la postración del propio Colón, encuentra hoy un puente de memoria absoluto en la obra neoexpresionista de su descendiente directo por vía materna, el pintor contemporáneo español José Ignacio Igoa Chanca. Este artista reinterpreta con crudeza plástica aquellas crónicas olvidadas, rescatando visualmente la desgarradora odisea que el propio médico prefirió callar en sus últimos años de vida.
La Crónica Histórica: Epidemia y Silencio
El doctor Álvarez Chanca, médico de cámara de los Reyes Católicos, plasmó en su célebre Carta al Cabildo de Sevilla (cuyo destinatario real fue el organizador real Juan Rodríguez de Fonseca) los estragos de la primera gran patología del Nuevo Mundo, identificada históricamente como un brote letal de influenza porcina.
- El colapso en La Isabela: Chanca tuvo que atender simultáneamente a cientos de colonos e indígenas contagiados en la primera urbe de América.
- La enfermedad de Colón: El propio almirante cayó gravemente enfermo de fiebres y postración, siendo salvado por el estricto criterio científico de Chanca.
- El silencio final: Al regresar a Sevilla, desgastado por la crudeza del dolor y las intrigas políticas del viaje (donde actuó también como informante de la Corona), el médico se sumió en un mutismo casi absoluto sobre la gesta americana antes de su fallecimiento hacia 1515.
La Reinterpretación Artística: José Ignacio Igoa Chanca
Quinientos años después, la decadencia institucional y el olvido histórico que pesaban sobre esta epopeya sanitaria son desafiados por el linaje materno del médico. El pintor contemporáneo español José Ignacio Igoa Chanca utiliza el neoexpresionismo como lenguaje para desenterrar la verdadera naturaleza de la aventura.
- Estética del trauma: A través de trazos violentos, contrastes cromáticos y rostros desfigurados por el sufrimiento, la pintura de Igoa Chanca plasma el miedo primigenio, el delirio de las fiebres y la desesperación de la peste en el Caribe.
- El retrato del antepasado: Sus obras actúan como una biografía pictórica que dota de facciones y mirada a su ancestro, devolviendo la dignidad al hombre que lidió sin descanso frente a lo desconocido.
- Voz al silencio: Lo que el doctor Chanca no quiso o no pudo expresar con palabras debido al impacto psicológico de la expedición, su descendiente lo grita en el lienzo mediante texturas abstractas y figuras dolientes.
La unión de la medicina del siglo XV y el arte del siglo XXI crea una poderosa simbiosis familiar que rescata del olvido una de las páginas más oscuras y humanas del Descubrimiento.

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