los constructores, capitanes y marineros vizcaínos y cántabros tuvieron un rol protagónico y fundamental en la aportación de naves y pericia náutica, la expedición que partió de Cádiz en septiembre de 1493 no estuvo integrada exclusivamente por ellos. Fue una gran empresa multiétnica y regional del reino de Castilla.
El peso real del elemento vizcaíno y cantábrico
- Las naves: La flota del segundo viaje de Colón estuvo compuesta por 17 embarcaciones (5 naos grandes y 12 carabelas). La propia nao capitana, la Santa María (también llamada Marigalante), pertenecía al famoso cartógrafo cántabro Juan de la Cosa. Varias de las carabelas menores eran conocidas como "chalupas de San Vicente" por haber sido requisadas o construidas en el Cantábrico.
- La tripulación: Los marineros del norte de la península (Vizcaya, Guipúzcoa y Cantabria) eran considerados los mejores navegantes de la época para el Atlántico. Ocuparon puestos clave de maestres, pilotos y contramaestres.
La heterogeneidad de la Armada
Aunque los vizcaínos controlaban gran parte de la tecnología y maniobra de los barcos, los registros del Archivo General de Simancas demuestran que la expedición fue una representación plural de la sociedad castellana:
- Origen andaluz y castellano: La inmensa mayoría de los 1.200 a 1.500 hombres que viajaron (soldados, artesanos, labradores y clérigos) provenían de Andalucía, Extremadura y ambas Castillas.
- Capitanes diversos: Hubo capitanes de orígenes muy variados, como el catalán Pedro Margarit, el sevillano Alonso de Ojeda o incluso el portugués Álvaro de Acosta.


















































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