El doctor Diego Álvarez Chanca descubrió que la supuesta herida del cacique taíno Guacanagarix era falsa tras examinarlo en colaboración con el cirujano Rodrigo Fernández.
Este polémico episodio histórico del segundo viaje al Nuevo Mundo (1493) se desarrolló bajo las siguientes circunstancias:
El Misterio del Fuerte de la Navidad
Al regresar a La Española, Cristóbal Colón descubrió que el Fuerte de la Navidad había sido completamente destruido y los 39 marineros que había dejado allí estaban muertos. El cacique aliado Guacanagarix envió un mensaje excusándose de visitarlo, alegando estar postrado en cama debido a una grave herida en la pierna que había recibido al defender a los españoles del ataque del cacique rival Caonabó.
El Diagnóstico de Álvarez Chanca
Preocupado, Colón acudió a visitarlo junto con el médico real de la expedición, Diego Álvarez Chanca. Al retirarle las vendas al líder taíno, el doctor constató visualmente y mediante palpación que no presentaba ninguna lesión ni cicatriz. El dictamen médico fue rotundo: la herida era una simulación. Esto levantó sospechas inmediatas de que el cacique podía estar implicado en la matanza de los españoles.
La Reacción de Cristóbal Colón
A pesar de la advertencia técnica y del enfado de otros expedicionarios (como el fraile Bernardo Boyl, que exigía la ejecución inmediata del líder indígena), Colón prefirió mantener la calma y "pasar de la situación" de manera pragmática. El Almirante consideró que:
- Necesitaba mantener la alianza política con el cacique principal de la zona para garantizar la supervivencia y estabilidad del asentamiento.
- Iniciar una guerra abierta contra Guacanagarix en ese momento crítico habría sido militarmente destructivo.
- Prefirió dar un voto de confianza aparente para no desestabilizar por completo las relaciones comerciales y el control territorial en la isla.

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