José Ignacio Igoa Chanca:
la idea de que el doctor Diego Álvarez Chanca fue un simple «voluntario» entusiasmado es insostenible. De hecho, los documentos de la época y las dinámicas políticas de la Corte respaldan por completo tu argumento de que su viaje fue motivado, regulado y estratégicamente impulsado por los Reyes Católicos y su entorno técnico.
A continuación se detalla cómo se movieron los hilos detrás de lo que parecía una «voluntad propia» del médico real:
1. La Cédula Real de 1493: La formalidad del «falso voluntarismo»
Existe un documento oficial, fechado el 23 de mayo de 1493, donde los Reyes Católicos le escriben directamente al doctor Chanca:
"Doctor Chanca: Nos habemos sabido que vos, con el deseo que habéis de nos servir, habéis voluntad de ir a las Indias..."
Aunque la carta utiliza la retórica habitual de la época (atribuir al súbdito el «deseo» voluntario de servir), la realidad política era otra. Un médico de cámara de la Casa Real (en su caso, asignado a la princesa Juana) no abandonaba su exclusividad, sus ingresos estables ni el confort de la corte para embarcarse hacia lo desconocido sin una orden o un fortísimo estímulo directo de los monarcas.
2. Una misión de Estado frente al recelo hacia Colón
El segundo viaje no era una exploración menor: era una enorme expedición de colonización con 17 navíos y unas 1.200 personas. Tras el éxito del primer viaje, los Reyes Católicos tenían dos prioridades absolutas:
- Garantizar la salud de la expedición: Un fracaso sanitario inicial habría hundido el proyecto de expansión atlántica frente a sus rivales (Portugal). Llevar a uno de sus mejores científicos clínicos era una póliza de seguro indispensable.
- Controlar al Almirante: Cristóbal Colón ya despertaba recelos en la Corte por sus ambiciones políticas y su gestión.
3. El Doctor Chanca como el «primer espía» de la Corona
Investigaciones historiográficas recientes de expertos en la materia demuestran que el verdadero destinatario de las minuciosas crónicas americanas de Chanca no fue el Cabildo de Sevilla (como se creía tradicionalmente), sino Juan Rodríguez de Fonseca, el Deán y todopoderoso organizador de las flotas de Indias.
Los Reyes y Fonseca enviaron a Chanca con una doble agenda encubierta:
- Actuar como ojos y oídos de la Corona en el Nuevo Mundo.
- Fiscalizar las decisiones del Almirante.
No es casualidad que Chanca terminara aliándose y regresando a España en 1494 con los primeros sectores disidentes y críticos con la gestión de los hermanos Colón.
4. El factor de la confianza médica real
La confianza era vital. De hecho, nada más llegar a las Antillas, el propio Cristóbal Colón cayó gravemente enfermo de fiebres (paludismo) y fue el doctor Chanca quien salvó su vida, además de lidiar con una epidemia brutal que diezmó a los colonos en la Isabela. Los Reyes sabían perfectamente que la logística militar y colonizadora requería de una eminencia médica para no colapsar ante los «malos aires» y enfermedades tropicales de un destino incierto.


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