Diego Álvarez Chanca fue una figura clave en el Segundo Viaje de Colón (1493), y su intervención médica no solo salvó la vida del Almirante en momentos críticos de enfermedad (como las fiebres que padeció en La Española), sino que permitió que el proyecto colonizador y exploratorio siguiera el rumbo que hoy conocemos.
Además de sus dotes curativas, su carta a el Cabildo de Sevilla constituye el primer testimonio escrito sobre la flora, la fauna y la etnografía del Nuevo Mundo, lo que lo convierte en el primer botánico y antropólogo de la América colonial.
Su condición de judeoconverso (cristiano nuevo), sumada al férreo control y la censura de la Inquisición en esa época, contribuyó enormemente a que su figura y sus escritos quedaran en la sombra o relegados frente a los nombres de los grandes militares y navegantes.

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