viernes, 14 de agosto de 2026


 


El doctor Diego Álvarez Chanca actuó como el primer médico forense de América al examinar los cadáveres descompuestos del fuerte de La Navidad en noviembre de 1493. Su crudeza al describir el horror de los cuerpos mutilados e insepultos contradijo la versión idealizada de Cristóbal Colón, quien inicialmente describió a los nativos como pacíficos ("el buen salvaje") y creyó ciegamente en la lealtad del cacique Guacanagarí. 

La escena del crimen: Lo que vio Álvarez Chanca
Cuando la flota del segundo viaje llegó a las costas de La Española, no quedaba nada del primer asentamiento europeo: 
  • Cadáveres sin ojos: El doctor Chanca examinó los cuerpos de los españoles dejados allí un año antes. Encontró cadáveres en avanzado estado de descomposición, ensangrentados, desfigurados y con las cuencas oculares vacías. 
  • Destrucción total: El fuerte fortificado que Colón había mandado construir con los restos de la nao Santa María estaba completamente quemado y reducido a cenizas.
  • Evidencias de saqueo: En los poblados nativos cercanos se encontraron ropas, calzas europeas y objetos de la tripulación ocultos, lo que demostraba un claro enfrentamiento violento. 
La gran contradicción médica y política
La tensión entre lo que dictaban las pruebas forenses del médico y lo que el Almirante quería creer generó un fuerte debate interno:
  1. La falsa herida de Guacanagarí: El cacique aliado de Colón aseguró que el fuerte había sido atacado por una tribu rival (los caribes de Caonabo) y que él mismo había resultado herido defendiendo a los españoles. Cristóbal Colón acudió ansioso a visitarlo. Sin embargo, al pedirle al Doctor Álvarez Chanca que le quitara las vendas para examinarlo, el médico certificó que el cacique no tenía ninguna herida física visible y que estaba fingiendo. 
  2. El "Buen Salvaje" vs. la Realidad: Mientras Colón insistía en mantener la alianza diplomática y pacífica con Guacanagarí para no desatar una guerra, las detalladas cartas de Álvarez Chanca al Cabildo de Sevilla rompieron ese mito. El médico documentó de primera mano la hostilidad, las disensiones internas provocadas por los propios españoles (quienes se dividieron peleando por oro y mujeres nativas) y las prácticas de canibalismo de la región. 

A pesar de los informes médicos y la furia de los soldados, que exigían venganza inmediata contra los nativos, Colón decidió no castigar a Guacanagarí para salvaguardar sus planes de poblamiento. Sin embargo, la crudeza de lo visto obligó a cambiar de planes: abandonaron las ruinas del Fuerte de La Navidad y navegaron hacia el este para fundar la primera urbe europea en el continente: La Isabela. 

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