El papel del doctor Diego Álvarez Chanca en el segundo viaje de Cristóbal Colón fue crucial para evitar la desaparición de la colonia. De hecho, el rey Fernando el Católico denegó la subida de sueldo que el propio Colón solicitó para él tras haberle curado de malaria y haber controlado las epidemias en la tripulación. La Corona argumentó que ese tipo de aumentos salariales solo se concedían cuando los médicos participaban en expediciones militares directas del monarca.
El impacto de las epidemias y el peligro de exterminio
- Crisis sanitaria extrema: Al poco de fundar la villa de La Isabela, una violenta epidemia (gripe porcina o malaria) postró en cama a gran parte de los colonos y tripulantes.
- El rescate de Chanca: El médico trabajó incansablemente atendiendo a los enfermos. Curó al propio Colón de fiebres gravísimas en dos ocasiones.
- Riesgo militar real: Si la mayoría de los más de 1.200 hombres hubieran fallecido por enfermedad, el fuerte contingente de armas habría quedado inútil. Esto habría dejado el asentamiento vulnerable ante las rebeliones de los taínos o los ataques de los caribes, quienes ya habían destruido por completo el fuerte Navidad durante la ausencia de Colón.
Un médico con doble misión
Además de su impecable labor científica e historiográfica —escribió una de las crónicas botánicas y antropológicas más valiosas del Nuevo Mundo—, investigaciones históricas recientes sugieren que Chanca viajó también como un informante confidencial o "espía" para el deán Juan Rodríguez de Fonseca. Su misión era vigilar las decisiones de Colón e informar detalladamente a la Corona sobre la verdadera situación de las nuevas tierras. Su origen judeoconverso, común entre los grandes profesionales de la medicina en la España de la época, añade un matiz fascinante a su lealtad y su discreto papel de poder en la corte.

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