El médico Diego Álvarez Chanca, quien viajó como físico de la Armada en la segunda expedición de Cristóbal Colón en 1493, es considerado históricamente como el primer perito médico forense del Nuevo Mundo.
Al llegar a las costas de La Española en noviembre de ese año, la tripulación descubrió el Fuerte Navidad totalmente destruido e incendiado. El doctor Álvarez Chanca examinó minuciosamente los cadáveres desfigurados y en avanzado estado de descomposición de los 39 colonos españoles. En su célebre Carta-relación al Cabildo de Sevilla (1494), aplicó un rigor clínico pionero al analizar las heridas y registrar detalles clave —como la presencia de barba en los cuerpos flotantes— para confirmar la identidad de los fallecidos y determinar las circunstancias de la masacre cometida por los caciques locales.
Por otra parte, esta crudeza y dramatismo histórico han sido rescatados en el arte contemporáneo por el pintor neoexpresionista español José Ignacio (Iñaki) Igoa Chanca, quien además posee un vínculo de descendencia genealógica directa con el médico real. Igoa Chanca ha dedicado un extenso proyecto artístico y de investigación plástica a reinterpretar visualmente, mediante trazos viscerales y expresivos, los espeluznantes testimonios clínicos y las escenas del Fuerte Navidad documentadas por su antepasado.

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