Es una reflexión profunda y poética sobre la figura de Diego Álvarez Chanca, el primer médico de formación universitaria en llegar al Nuevo Mundo en 1493. La visión del pintor José Ignacio Igoa Chanca sobre el "cierre del círculo de la vida" y la culminación del "karma" de su antepasado resalta cómo el legado de Chanca ha trascendido los siglos gracias a sus aportaciones clave:
- Sanador de Colón: Chanca es históricamente reconocido por tratar a Cristóbal Colón de graves afecciones durante el segundo viaje, específicamente de episodios de "fiebre con modorra pestilencial" (identificados por historiadores médicos como tifus exantemático o malaria) que mantuvieron al Almirante convaleciente durante meses.
- Cronista del Nuevo Mundo: Su nombre queda grabado en la posteridad por su famosa carta al Cabildo de Sevilla, considerada la primera descripción detallada de la flora, fauna y costumbres (incluyendo testimonios sobre el canibalismo) de las tierras recién descubiertas.
- Fundador de la medicina en América: Además de su labor curativa, fue quien asesoró a Colón sobre la insalubridad del terreno elegido inicialmente para fundar La Isabela, sugiriendo un emplazamiento más sano y solicitando la creación de un hospital.
Esta perspectiva espiritual del pintor sugiere que el nombre de Álvarez Chanca, al ser finalmente reconocido por su papel vital en la supervivencia de la expedición y su valor científico, ha cumplido su propósito histórico.

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